Cosas de Oscar

sábado 2 de diciembre de 2006

Les Atxes


Los magos de Oriente guiados por una misteriosa estrella emprendieron un largo viaje hasta el portal de Belén. Iban a obsequiarle con tres regalos de gran trascendencia para el Niño.

Oro, por ser Rey.
Incienso, por ser el hijo de Dios.
Y mirra señal de su futura y amarga muerte.

Tal vez la quema de les Atxes en Elche detuvo el paso de la caravana real camino de Belén de Judá.


Incondicionalmente les atxes están ligadas al palmeral, puesto que su tronco da su rudimentaria materia prima imprescindible para la confección del atxa, que con su leve llama ilumina la cara del niño ilicitano, y la quema de todas juntas las ilusiones de todo un pueblo, que con las cenizas de estos rastrojos de palmera, indican y señalan a SS.MM. los Reyes Magos de Oriente el lugar donde han de dejar regalos.


Según datos estos hachones nacieron entre nosotros mucho antes que las cabalgatas que hoy conocemos. Los primeros desfiles datan de la primera mitad de los años cuarenta, cuando los componentes del Frente de Juventudes asumieron voluntariamente la misión de conformar aquellas cabalgatas de posguerra.


Parece ser que las antorchas de la noche de reyes, que es el faro que hace en Elche escala hacia Belén, surgieron en nuestras partidas rurales, donde particularmente los abuelos confeccionaban las haces de “caixcabot”, envueltos en el celofán de las rejillas vegetales que brotan de nuestra palmera datilera.

Esta tradición campesina se hizo ciudadana y en las principales plazas de nuestra ciudad o en las propias puertas de los domicilios, la noche de reyes, la del día 5 de enero se puede ver esta vieja costumbre ilicitana.

El ceremonial de la quema no es otro que el prendido del Atxa por un familiar adulto, sostenida por el niño. Mientras el atxa se va consumiendo, los niños acompañados de su familiares van cantado villancicos o la cantinela de:

Ya vienen los reyes por la carretera
Ya le traen al niño una bicicleta.

Cuando las cenizas quedan depositadas en el suelo, los niños se van a dormir ilusionados por la visita real de los Magos de Oriente a sus casas.