Cosas de Oscar

sábado 19 de marzo de 2005

Historias de un ilicitano en Madrid: Mi Semana Santa



Jo la vist pasar
Carregat amb una creu,
Els joios van darrere estiranli del cordell

Suenan tambores. No hay duda, es Semana Santa, el pueblo ilicitano se haya bajo el paso a la espera que el capataz golpe el llamador y que ¡cruja el madero! Por delante tenemos una semana de pasión, donde los pasos y los tronos que, convertidos en verdaderas capillas, se echan a andar y se mecen en un marco urbano que por unos días transforman a nuestras calles en la vía dolorosa donde la primavera pregona su venida.

¡Suenan Cornetas! Si el tiempo lo permite y no agua la fiesta, las cofradías y hermandades de Elche sacarán a la calle su devoción que año tras año arropan los ilicitanos. El grito metálico de la corneta convoca al pueblo y nos saca a la calle.

Y, ¿quién me presta una escalera
Para subir al madero?
Para quitarle los clavos a Jesús el Nazareno.

Se entonan saetas, el pueblo habido en la calle no aguanta el dolor que recae en una persona, en Iesus Nazarenus Rex Iudeorum. El saetero desgarra su garganta y en una breve copla niega al Jesús del madero y clama al que anduvo en la mar.

¡Silencio! Silencio sepulcral, silencio de duelo, silencio de entierro. La cruz sega la vida al Nazareno.
Silencio de Jueves Santo roto por la orquilla del costalero del Cristo de Zalamea.
Silencio de Viernes Santo, silencioso respirar de multitud al paso del Jesús Yacente, al paso del sepulcro por la Plaça Baix, donde si la hora lo requiere, Calendura, dobla a muerto.

La sucesión de escenas es gracias a unos tramoyistas llamados “costaleros”

Cientos de pasos van rozando el pavimento.
Y el costalero encorvao lleva su ardiente devoción.
Un sudor frío que le recorre la frente.
Un cuello herido por el peso de su amor.
Y la voz del capataz que dice:
¡Esa derecha un poco más!

Dolor y Duelo, Pasión y Muerte representada en una bandera negra, en “El Guió”, donde mi amigo Joaquín, el viernes romperá el luto y si la trencá es buena augurará un buen año a Elche.


No conozco otra Semana Santa que no sea esta, que es la mía, que es la nuestra.
Amigo Antonio, la Cuaresma ya declina y es el momento de despunte para Elche, donde por parte de muchos que empeñan y aúnan esfuerzos para hacer brillar la ciudad amb tot el esplendor que se mereix.

De una manera u otra como os he contado en esta columna -hoy con un guiño cofrade-, así es la Semana Santa ilicitana. ¡Ah!, y que no se os olvide que dema es diumenge de Rams, y qui no estrena no te mans.

Feliz Semana Santa 2005 y Feliz día del Padre.

viernes 11 de marzo de 2005

Historias de un ilicitano en Madrid: Guardamar en el Atillo

-Historia con motivo de la realización del programa en la Casa de Cultura de Guardamar.-

Y nos vamos, nos esperan a la mesa. Nuestra barca, la mar de radio, varada hoy en la arena de la playa la roqueta de la Villa real de Guardamar ya leva anclas. La tripulación vestida hoy a la antigua usanza de tierras marineras; con el pantalón de campana, la blusa azul de ultramar y la cinta milagrera recoge ya el equipo en busca de los astilleros de Radio Elche.
En mi hatillo voy guardando los recuerdos de este día junto al mar en la villa de Guardamar.

- Me llevo la arena de las dunas con la pizca de sal del mar Mediterráneo.
- El sonido de la corneta de la banda del paso de la Flagelación.
- El olor que sale de una casa en la calle San José al cocinar un arrós a banda.
- Salazones guardo también que en mi casa gustan mucho: Mojama, Huevas, bonito, atún, y son preámbulo de un buen caldero con un poco de ñora cultivada en la huerta por el Guardamarenco.
- Las palabras de las gentes de la tierra que denotan su cariño en pro de esta villa marinera y que hoy lo han compartido con nosotros.
- Guardo en mi cuaderno de bitácora una hoja, en la que he apuntado el volver a Guardamar el lunes de pascua para venir a comerme la mona junto a los guardamarencos en el canal del tío Batiste.
- Cierro mi hatillo con tesoros del Cabeço Lucero, lugar donde apareció la prima ibera de nuestra Dama de Elche, la Dama de Guardamar.

Y ya parte la barca. ¡Levada las anclas! ¡Izad las velas! Zarpemos por las aguas del mediterráneo y que ruja mistral. El alt del Castell será la rosa de los vientos y que en nuestra travesía nos guarde Ntra. Sra. Del Rosario, Patrona de Guardamar, donde bajo su manto se ampara cada hijo de este pueblo y donde es para los Guardamarencos dulce faro de la Mar y del Amor.

Ens anem sabent, que aquí en Guardamar,
Tenim un poble de cor obert a nosaltres.


Oscar López, Madrid, 11 de marzo de 2005