UN ILICITANO EN MADRID, UN ILICITANO AUSENTE (Articulo para la revista "Soc per a Elig" del 2004).
Cuando estés leyendo este articulo un año más la revista “Soc per a Elig” habrá visto la luz, los adornos y las luces de navidad colgaran por las calles ilicitanas. La capella y la escolanía ya tendrá preparado su concierto de navidad, la asociación de belenistas nos volverá ha sorprender con un precioso Belén y muchos ilicitanos volverán a casa por Navidad (como decía el anuncio turronero). La navidad es una fecha para estar con la familia. Los ilicitanos que durante todo el año viven fuera de Elche por motivos de trabajo o de estudio, regresan por estas fechas para estar con los suyos. Un año fuera es mucho, y se hecha de menos la ciudad donde naciste y creciste. Durante mi estancia en Madrid, en estos primeros meses, han sido muchos los momentos y las cosas que he echado en falta como; la gente de la tierra, pasear por la glorieta, ver en algún parque alzarse alguna palmera o comerte un costra en casa.
Para que veas una pequeña diferencia entre una ciudad y otra, ir por la Gran Vía madrileña no es como ir por la Corredora, aquí nadie te conoce y por lo tanto, nadie te saluda. En Elche, que desde una acera a la de enfrente la gente, se para, habla y hace planes:
- ¡Que te llamo después!
- Che peró, tu padre va por allí si te das prisa lo alcanzas.
Y aquí todo es distinto, todos van a un ritmo frenético, con prisas a todos los sitios, como diríamos vulgarmente “cada uno a su bola”.
No puedo despegarme de Elche y todos los lunes miro la posición en la tabla de nuestro Elche C.F.; cuartos, segundos, quintos... y orgulloso lo digo en clase donde esta “mi equipo frnjiverde”. Haber si este año hay suerte y subimos, que tengo ganas de ir al Bernabeu a ver un partido Real Madrid-Elche.
Me gusta conocer los sitios donde voy, ver sus museos, las plazas etc., y desde que llegué a Madrid me lo propuse y un sábado por la mañana me fui a ver a la ilicitana que más años tiene: veinticinco siglos –según una pregunta del Trivial-, la Dama de Elche, nuestra Dama, tiene esa edad y ahí me presenté yo, en el museo Arqueológico Nacional. Todo hay que decirlo cuando me vio se quedó de piedra. Según me contaban empleados del museo, hay ilicitanos que cuando han venido a verla, se les ha escapado alguna lagrimita, otros en cambio, le han cantado es de; “que vuelva a Elche su Dama” y a mí me dieron unas ganas de pegarle una “puñá” al cristal y traérmela al pueblo. Con ella me quede un rato, trataba de hacerle competencia la Bicha de Balazote o la Dama de Baza, pero no, ella captaba toda la atención. Incluso había niños que la reconocían: - Mira Papa esa sale en mi libro del cole, es la Dama de Elche. Antes de marcharme del museo, me quede un rato mirándola y pensé: - Yo vuelvo a Elche en unas semanas, pero tu, ¿Cuándo volverás?
Como he dicho al principio, es difícil despegarse de la ciudad, son muchos los sentimientos que se tienen por el pueblo, por eso, en estas fechas regreso. Porque te echo de menos Elche. Porque Cantó nos convoca y nos pide que vayamos a por la Virgen que nos espera “a la Bora del Mar”. Porque me siento orgulloso de ser Ilicitano por donde quiera que voy y que mi Misteri y mi palmeral (así los sentimos los ilicitanos), sean importantes en todo el mundo como es el titulo que les otorgó la UNESCO.
Como un ilicitano más, con ganas y con ilusión participaré de las fiestas de la Venida de la Virgen, y tras la bombá esperare expectante a Cantó. Y cuando todo termine, cuando las fiestas navideñas lleguen a su fin, los ilicitanos ausentes volveremos a partir, pero con los ecos del Misterio y la Gran Nit de l´Alba llevaremos en nuestro pecho para la virgen un altar.
Para que veas una pequeña diferencia entre una ciudad y otra, ir por la Gran Vía madrileña no es como ir por la Corredora, aquí nadie te conoce y por lo tanto, nadie te saluda. En Elche, que desde una acera a la de enfrente la gente, se para, habla y hace planes:
- ¡Que te llamo después!
- Che peró, tu padre va por allí si te das prisa lo alcanzas.
Y aquí todo es distinto, todos van a un ritmo frenético, con prisas a todos los sitios, como diríamos vulgarmente “cada uno a su bola”.
No puedo despegarme de Elche y todos los lunes miro la posición en la tabla de nuestro Elche C.F.; cuartos, segundos, quintos... y orgulloso lo digo en clase donde esta “mi equipo frnjiverde”. Haber si este año hay suerte y subimos, que tengo ganas de ir al Bernabeu a ver un partido Real Madrid-Elche.
Me gusta conocer los sitios donde voy, ver sus museos, las plazas etc., y desde que llegué a Madrid me lo propuse y un sábado por la mañana me fui a ver a la ilicitana que más años tiene: veinticinco siglos –según una pregunta del Trivial-, la Dama de Elche, nuestra Dama, tiene esa edad y ahí me presenté yo, en el museo Arqueológico Nacional. Todo hay que decirlo cuando me vio se quedó de piedra. Según me contaban empleados del museo, hay ilicitanos que cuando han venido a verla, se les ha escapado alguna lagrimita, otros en cambio, le han cantado es de; “que vuelva a Elche su Dama” y a mí me dieron unas ganas de pegarle una “puñá” al cristal y traérmela al pueblo. Con ella me quede un rato, trataba de hacerle competencia la Bicha de Balazote o la Dama de Baza, pero no, ella captaba toda la atención. Incluso había niños que la reconocían: - Mira Papa esa sale en mi libro del cole, es la Dama de Elche. Antes de marcharme del museo, me quede un rato mirándola y pensé: - Yo vuelvo a Elche en unas semanas, pero tu, ¿Cuándo volverás?
Como he dicho al principio, es difícil despegarse de la ciudad, son muchos los sentimientos que se tienen por el pueblo, por eso, en estas fechas regreso. Porque te echo de menos Elche. Porque Cantó nos convoca y nos pide que vayamos a por la Virgen que nos espera “a la Bora del Mar”. Porque me siento orgulloso de ser Ilicitano por donde quiera que voy y que mi Misteri y mi palmeral (así los sentimos los ilicitanos), sean importantes en todo el mundo como es el titulo que les otorgó la UNESCO.
Como un ilicitano más, con ganas y con ilusión participaré de las fiestas de la Venida de la Virgen, y tras la bombá esperare expectante a Cantó. Y cuando todo termine, cuando las fiestas navideñas lleguen a su fin, los ilicitanos ausentes volveremos a partir, pero con los ecos del Misterio y la Gran Nit de l´Alba llevaremos en nuestro pecho para la virgen un altar.

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