Cosas de Oscar

miércoles 7 de enero de 2009

M M I X



Permíteme que te mire de lejos. Te veo muy grande -o te haces grande para mi- ¿no lo sé?

Hablan de ti como una amenaza; yo te conozco poco y te veo como uno más de esos que se te hacen cuesta arriba con “sus primeros” y después con “sus últimos” no quieres que se vayan.

¿Qué tengo que esperar de ti?
¿Qué esperas tú de mí?

No se trata de enseñar ahora tus cartas y mis cartas y ponernos a negociar. Tampoco voy a ir de farol.

Ni mucho menos se trata de despojarme de vicios -que no tengo-. De esculturizarme de cara a los calores, o enriquecer mi curriculum con la lengua de Shakespeare, la de Victor Hugo o la de Miquel Martí i Pol... -eso estaría bien-, lo que pasa es que no se "en que", ni "donde" voy a poner la primera piedra de este tramo.


-Entre tu y yo-, te confesaré algo: "no me sobra nadie en este viaje".

jueves 1 de enero de 2009

Te Echaré de menos

Ahora que te has ido, solo quiero que sepas que has sido único para mí. Mi día a día, mi ilusión, mi forma de ser… has cambiado mucho en mi. Cada día que hemos pasado juntos lo he vivido como el último – y eso que aun quedaban muchos -.

A muchos no les has gustado, lo sabes, buscan como olvidarte e ignorarte. Sabes que yo no puedo hacerte eso, pusiste un punto y aparte a la historia de mi vida y ahora es un punto y seguido que enlazare con otros – al menos eso espero -.

Hoy me despido de ti y te doy las GRACIAS. Las GRACIAS por todo. Pero sobretodo, por haberte conocido y por haber compartido conmigo cada segundo y cada minuto que hemos pasado juntos y que ha durado lo nuestro. También por haberme dado tantos y tantos MOMENTOS BUENOS ¿Alguno malo?... no me acuerdo de nada.

Te echaré de menos.
¡Hasta siempre 2008!

lunes 1 de septiembre de 2008

TENER EL MONO

Nunca pensé que me quedara sin ella. Me había enganchado hacía siete años. Lo que empezó como un juego de fin de semana – solo los sábados – con los amigos, se convirtió en una DEPENDENCIA.

Después el mono lo paliaba en casa a escondidas antes de irme a dormir. ¡No podía estar sin ella! Se hizo mi dosis diaria.

Así estuve siete años: Enganchado… y la gente lo sabia… y me entendía. Me gustaba y la necesitaba.

En junio de 2008, conseguí dejármela y hoy no soy el mismo. Me la he quitado y ha sido lo peor. Me ha cambiado un poco el carácter y eso lo ha notado mi familia y mis amigos. Es lo que tiene “tener el mono”.

Ahora, aunque la tengo un poco cerca, ya no la pruebo, ya no entro al estudio, ya no cojo el micrófono amarillo de la SER, ya no estoy al otro lado de la radio.